En el Congreso Nacional, Alberto Fernández recibió la banda y el bastón presidencial y puso en marcha su presidencia. Fuertes definiciones en materia de género y justicia. "Quiero ser el presidente que escucha", sentenció.
Alberto Fernández ya es oficialmente presidente del país. Luego de recibir la banda y el bastón de manos de Mauricio Macri, el hombre ue encarnó la unidad del peronismo dirigió su primer discurso al frente de la República Argentina.
“El 10 de diciembre no es un día cualquiera, ese día celebramos que la Argentina toda sepultó la más cruel de las dictaduras que hemos tenido que soportar. Nos abría una puerta hacia el respeto, la pluralidad de ideas”, sostuvo.
Además, agregó que: “Desde entonces, el país atravesó distintos momentos, pero en cualquier caso siempre perseveramos en la institucionalidad. Las debilidades y las insuficiencias de la democracia solo se resuelven con más democracia. Quiero reivindicar mi compromiso democrático, que garantice la convivencia en el respeto de los disensos”.
“Vengo a convocar a la unidad de toda la argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social, que sea fraterno y solidario. Ha llegado la hora de abrazar al diferente, es tiempo de empezar por los últimos para después llegar a todos”, arengó.
“Tenemos que superar el muro del rencor y el odio; del hambre; y tenemos que superar el muro del despilfarro de nuestras energías productivas. Estos muros son los que nos dividen en este tiempo histórico", explicó.
En otro orden de cosas, llamó a “comenzar a superar el muro de las fracturas implica crear una ética de las urgencias, más de 15 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria, necesitamos que toda la Argentina le ponga un freno a esta catástrofe alimentaria"
Y ahondó: "Los marginados y excluidos de nuestra patria, los afectados por la cultura del descarte, necesitan ser comensales de la mesa grande de nuestra nación. Esto nos exige reorientar prioridades en nuestra economía”.
“Hemos llegado a esta situación porque se han aplicado muy malas políticas económicas, desde la fidelidad del mandato popular vamos a impulsar un conjunto de medidas que comiencen a revertir el rumbo de atraso social y productivo. Un conjunto de acuerdos básicos de solidaridad ante la emergencia que constituyan el cimiento sólido a partir del cual se ponga en marcha el motor de la economía”, remarcó Fernández en una palito para la pesada herencia que le deja Macri.
Y, en ese repaso enumeró que “estaremos transitando un sendero estrecho, desafiante. La inflación que tenemos es la más alta de los últimos 28 años, la tasa de desocupación es la más alta desde 2006, el dólar pasó de $9.60 a $63, la Argentina no para de achicar la economía. La pobreza actual está en los valores más alto desde 2008, la indigencia está en los valores más alto desde 2010; la deuda pública está más alta que en 2004, se cerraron 20 mil empresas en 4 años; se perdieron 152 mil empleos registrados; el empleo registrado lleva 44 meses de destrucción. Detrás de estos números, hay seres humanos. En lugar de generar dinamismo, hemos generado una caída al abismo”.
“La Nación está endeudada y deja al país rehén de los mercados internacionales, el proyecto debe ser propio y no dictado por nadie de afuera con las recetas que siempre han fracasado. La Argentina que buscamos construir es una Argentina que crezca e incluya”, aseveró.
En ese sentido, Alberto recordó que “el Gobierno que acaba de terminar su mandato ha dejado al país en una situación de virtual default. Recibimos un país frágil, postrado y lastimado".
Para el Jefe de Estado: "No hay pago de deuda que se pueda sostener sin que el país crezca, para poder pagar, hay que crecer primero. Buscaremos una relación constructiva y cooperativa con los FMI y nuestros acreedores. El país tiene la voluntad de pagar pero carece la capacidad de hacerlo. Queremos resolver el problema y para eso necesitamos que todas las partes trabajemos”.
Asimismo, dejó en claro que “no puede haber argentinos de primera y de segunda, Argentina es una sola. Vamos a poner en marcha estos acuerdos de solidaridad en la emergencia con los gobernadores de todo el país".
“Es inadmisible que en pleno XXI millones de argentinos no tengan un techo donde guarecerse. Vamos a restituir el ministerio de Salud para devolver a la Argentina una política sanitaria basada en el talento humano, en la calidad y la inclusión. La desatención que ha padecido la salud argentina está a la vista”, manifestó.
A su vez, adelantó que enviará al Congreso un proyecto de “Consejo social y económico para el desarrollo”, al que “le daremos rango legislativos y propondremos que sus autoridades sean elegidas por el parlamento, pretendemos que en ese ámbito plural se diseñen los lineamientos a largo plazo".
En otro adelanto de sus futuras decisiones apuntó: “He decido que sea intervenida la Agencia Federal de Inteligencia, queremos impulsar así una restructuración de todo el sistema de inteligencia".
"En el marco de la derogación de la medida que significó un lamentable retroceso, dichos fondos serán reasignados para financiar el plan contra el hambre en la Argentina, lo mismo haremos con el resto de los fondos reservados", explicó.



