Los dirigentes peronistas recibieron el veto del presidente. El tejedorense Emilio Monzó había pedido sumarlos al espacio de Cambiemos.
Mauricio Macri rechazó el desembarco de peronistas de la talla de FlorenCio Randazzo o Julián Domínguez, actores del peronismo que había sugerido el tejedorense Emilio Monzó como parte de un cambio de estrategias dentro de Cambiemos.
El rechazo de Macri fue contundente al no habilitar la discusión interna ni apoyar la posibilidad de explorar una alianza con algunos dirigentes sueltos del peronismo, tal como había sugerido el jefe de la Cámara de Diputados. El Presidente a su vez descartó reemplazos en su elenco de funcionarios. Así, la excursión costera de Macri y su gabinete ampliado se limitó a una especie de introspección optimista: (intentar) reducir fricciones y reafirmar el rumbo.
La decisión del presidente se dio en el marco del retiro espiritual que se sucedió el último fin de semana en Chapadmalal. Allí, se dio una reunión de la primera plana (31 varones y sólo cuatro mujeres) del gabiente que no dejó grandes anuncios.
Así, en el quincho de la residencia presidencial deChapdmalal, donde los macristas se entregaron durante 48 horas a un ejercicio de balances y proyecciones, se impuso el stato quo.
Macri, sein embargo, aprovechó para dejar mensajes:artido: “Estoy contento con el equipo, como está funcionando. Cualquier incorporación, además, tiene que compartir nuestros valores. Esto no se trata de amontonar. Hay que tener coherencia, compromiso en objetivos, ética y capacidades” .
De este modo, desairó así a Emilio Monzó, quien había propuesto hacer cambios de gabinete, incluida la incorporación de dirigentes peronistas. Los candidateados por Monzó fueron Florencio Randazzo, Julián Domínguez o Gabriel Katopodis. A la izquierda de Macri, con chomba veraniega, estaba sentado el funcionario más poderoso de Cambiemos: el jefe de Gabinete Marcos Peña.
El viernes a la mañana, durante su exposición en el quincho de Chapadmalal, Monzó pronosticó un 2017 con poco movimiento en Diputados. El calendario electoral potenciará la fragmentación peronista y la inacción parlamentaria.



