Tras la quiebra, trabajadores se están organizando en forma de cooperativa para revivir la planta de la empresa láctea.
A casi un año de su paralización definitiva, la ex planta de ARSA en Arenaza volvió a escena con una recorrida encabezada por el intendente de Lincoln, Salvador Serenal, junto a trabajadores que buscan reactivar la producción bajo formato cooperativo.
La visita se realizó con la participación de funcionarios de los ministerios provinciales de Trabajo y Desarrollo Agrario, en una instancia que combinó inspección del estado de las instalaciones y evaluación de posibles alternativas para poner nuevamente en marcha la fábrica.
El cuadro actual refleja el impacto del cierre: instalaciones paralizadas y un fuerte golpe para una comunidad ligada históricamente a la actividad. “Da mucha tristeza ver hoy este lugar así, y más aún recorrerlo con trabajadores que dejaron años de su vida en esta planta”, expresó el jefe comunal.
En ese contexto, Serenal puso el foco en la necesidad de avanzar hacia la recuperación productiva. La apuesta, según planteó, está en el armado de una cooperativa que permita procesar parte de la producción de los tambos de la zona y reactivar la economía local.
“Hay un solo camino y es el del trabajo”, sostuvo el intendente del radicalismo, al remarcar que el objetivo es volver a poner en funcionamiento la planta y generar empleo genuino para la localidad.



